Materiales: ¿quién los suministra?

Atrás quedaron los tiempos en los que el profesional de la reforma era quién se encargaba de la elección, compra y suministro del material que emplearía en su trabajo. Con las nuevas tecnologías, y la aparición de grandes superficies dedicadas al bricolaje y la construcción, es relativamente sencillo para cualquier persona buscar, comparar precios y adquirir aquellos materiales que pensamos que resultan más apropiados para nuestra obra o reforma. En general somos más exigentes como consumidores y la crisis nos ha empujado al ahorro, por mínimo que éste sea. En muchas ocasiones, compramos el material y lo suministramos al profesional pensando que así vamos a ahorrar algún dinero. No obstante, como reza el dicho: hay veces que lo barato sale caro porque ésta práctica no está exenta de ciertos riesgos.

Errores en la elección

Por desconocimiento, muchos clientes compran el material incorrecto para la reforma, ya sea por motivos estéticos (color, acabados, etc.) o técnicos (medidas, composición del artículo, compatibilidad, etc.). Para deshacer el entuerto, el cliente debe devolver el material (si es posible), comprar el nuevo material (a un precio más alto generalmente y eso si está disponible) y volverlo a suministrar al profesional que realiza la obra o reforma.

Aunque todo lo anterior fuera posible, es un trastorno en la realización del trabajo que cuando menos sufriría una demora significativa. No digamos si encima el cliente no es capaz de devolver lo comprado y/o adquirir el material apropiado. En cualquier caso los costes se disparan, ya sea por los viajes empleados hasta acertar con el material, los mayores costes de éste o los costes ocultos derivados de la demora en la ejecución del trabajo de reforma.

ladrillo rojo

Costes por roturas o mermas

También se da el caso de clientes que buscan, eligen, compran y suministran los materiales, no piensan en el transporte, un paso delicado en la operativa de muchas obras o proyectos de reformas. En estos casos, se dan cuenta que la mampara no les cabe en el coche, que no pueden acarrear mucho peso (sobre todo cuando son baldosas, una caldera u otros suministros pesados) y mucho menos subirlos a un tercer piso sin ascensor. Aun así, muchos de ellos persisten en su objetivo y muchas veces me suministran el material con defectos o directamente rotos. Pero ahí no acaba todo, hay personas que por no ser consecuentes con su error intentan culpar al profesional.

Por el contrario, si soy yo quien escoge y suministra el material, asumo plenamente la responsabilidad (y el coste) en caso de un error en la elección del material y/o la merma de este durante el transporte. No en vano, ya me preocupo yo de acertar con los materiales adecuados y de suministrarlos con el «mayor cariño» (incluso al 3º sin ascensor) para que todo se realice de la manera más eficaz y eficiente.

Conclusión

De manera general, puedo decir que el profesional de la reforma hará una buena elección y suministro de los materiales necesarios, por su experiencia, conocimiento y medios lo cual se traduce en eficacia y eficiencia a la hora de llevar a cabo un proyecto de reforma. Además lo hará con gusto ya que generalmente goza de un pequeño descuento (generalmente por volumen de compra) sobre el precio normal de venta al público en grandes superficies especializadas. Y esto muchas veces compensa los precios tan ajustados, con exiguos márgenes de beneficio, que se cotizan para reformas, especialmente ahora. en tiempos de crisis. En cualquier caso, es una buena idea que todos los detalles queden aclarados por ambas partes de antemano para evitar malos entendidos y situaciones no deseadas.

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